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No siempre tenemos esta respuesta a mano porque son muchas las historias que hay detrás de todo esto en casa, en nuestro trabajo, con nuestros amigos y en la comunidad donde compartimos.

Y es que hay muchas personas que por darse toda, ser buenas personas, serviciales, comprometidas, así como dan y dan, también están los que las usan, abusan, exigen sin piedad y van siendo generadores de desgaste hasta que llega el momento en que aflora la crisis personal.

Cada día que pasa, es un día de más cosas por hacer, de más presiones sociales, de más información que nos llega y que no nos alcanza el tiempo para procesar.

Tenemos múltiples actividades y obligaciones, los deberes no se detienen, queremos cumplir con todo hasta que la salud, nuestro cuerpo, comienza a hablar y hasta gritar todo lo que lo tiene estrangulado, a causa de nuestra tensión emocional, nuestra ansiedad sin siquiera saber como detener el tiempo o detenernos nosotros mismos.

¿Por qué dejas de dormir? ¿Por qué engordas compulsivamente, o pierdes peso a gran velocidad si eres delgado?  ¿Qué es lo que te tiene asfixiado?

Quisiéramos tener respuestas precisas a todas estas inquietudes, pero ante el clima de incertidumbre a donde la sociedad nos ha llevado, nos generan aturdimiento, parálisis y es cuando las alertas comienzan a dispararse.

Muchos frentes en la vida nos toca afrontar:  El hogar con niños de diversas edades, desde los más pequeñitos hasta los efervescentes adolescentes donde debemos sentarnos a negociar, matrimonios donde pueda que uno de los dos exige más que el otro, demanda más -no siempre de la mejor forma- sin dejar a un lado que nuestros padres en edades doradas, requieren de nuestros cuidados y ser vigilantes, pero también nos restan horas de lo que creíamos teníamos bien planificado.

No escapamos de nuestros trabajos:  Más exigencias, cambios de hábitos, situaciones nuevas para muchos, modalidades de cumplir las responsabilidades en realidades diferentes a las acostumbradas

Y sin darnos cuenta van sumando y sumando circunstancias que para quedar bien, para no sentirnos culpables, para arrojar resultados, para que nos vean productivos.

Anteponemos lo exterior y nos descuidamos como personas que merecemos un descanso, tiempo para nosotros, actividades que nos distraigan y el tan cuestionado ocio que muchos ven con horror porque lo asocian a pereza y sinvergüenzura.

Personalidades y temperamentos hay gran variedad.

Este artículo no pretende adentrarnos en el aspecto científico técnico de la psicología, pero es cierto que existen seres que viven siendo mártires de su propia vida, se autoflagelan emocionalmente, se reprochan si no cumplen y en el fondo es que hace falta poner orden en su vida para superar desafíos y salir adelante.

No nos damos cuenta la gran INTOXICACIÓN EMOCIONAL que padecemos en estos tiempos tecnológicos, con cantidad de redes sociales mandando información que hasta ni se llega a comprobar, y que somos hábiles en reenvíos no fidedignos que crean pánico colectivo o un fuerte malestar.

Quienes son padres de familia, deben ser cuidados en ORIENTAR a sus hijos de todo aquello que se consigue en Internet.

No podemos ser tibios en la formación, no podemos vivir cómodos y que otro se encargue de eso.  Igual en los trabajos, debemos poner atención a seleccionar lo que edifica y construye, no lo que divide y se transforma en generadores de conflictos.

Estamos saturados de miedo, y hasta pánico, por este clima de incertidumbre moderno…  ¿Cuánto tiempo más quieres seguir viviendo así? 

¡Decidamos cambiar!!! No continuemos haciéndonos daño, estamos aún a tiempo de evaluar lo que estamos sintiendo y cómo nos está causando malestar, te sorprenderás cuando descubras que NO TE REGALAS TIEMPO PARA TI.

 

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 ¿ALGUNA VEZ TE HAS DADO CUENTA CÓMO TE SABOTEAS TU CALIDAD DE VIDA?

Pareciera que son cosas que no suceden pero no te tomas tiempo en cultivar serenidad, en disminuir la velocidad con la que vives, en recompensar todo el esfuerzo, porque un hogar desgasta, son actividades rutinarias, vienen agotados del trabajo, hay una presión económica que preocupa, y ni siquiera te miras en el espejo para decirte: “hola, aquí estoy contigo para ser tu apoyo”.

No esto loca, son realidades que el subconsciente logra detectar y lo agradece

ES TIEMPO DE ACTUAR, no hay tiempo que perder, debemos cortar por lo sano lo que nos hace daño, poner distancia a lo que es nefasto y fatalista, cultivar el desapego enfermizo y fortalecerte en tu esencia para lograr una transformación digna.

De lo que tú hagas en este momento, servirá en tu hogar como espejo para tu descendencia.

Del giro que des buscando lápiz y papel para escribir tu nueva historia, se recogerá una buena cosecha de un ser renovado y comprometido con llevar una vida llena de optimismo, alegría, satisfacción, ilusión y resultados.

No dejes que la situación te gobierne.

Tú debes hacerte cargo de eso que estás viviendo y accionar estrategias de vida para cambiar tu historia.  Te tocará fortalecer tu poder personal y la capacidad de decir AHORA NO, cuando te sientas saturado(a).

Hasta un próximo compartir, nos sentiremos pronto.

Jacqueline de Urbanc.

Categorías: FamiliaPareja

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